{"id":10372,"date":"2021-06-14T12:04:00","date_gmt":"2021-06-14T17:04:00","guid":{"rendered":"https:\/\/lacuevadedominguez.net.pe\/?p=10372"},"modified":"2021-06-16T09:41:50","modified_gmt":"2021-06-16T14:41:50","slug":"la-chanfainita-profeta-en-su-tierra","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/lacuevadedominguez.net.pe\/index.php\/2021\/06\/14\/la-chanfainita-profeta-en-su-tierra\/","title":{"rendered":"La Chanfainita, profeta en su tierra"},"content":{"rendered":"\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><em><strong>Por: Cecilia Portella Morote<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Nunca \u00abcomer bien\u00bb se experimenta tan cerca de las mayor\u00edas, como cuando de este plato se habla. Aunque muchos se resistan a probarlo por el prejuicio existente contra las tripas de res, su popular sabor contin\u00faa conquistando est\u00f3magos reticentes; y no son pocos los motivos que se esgrimen para ello. Por eso, en esta edici\u00f3n un reconocimiento al m\u00e1s econ\u00f3mico de los manjares: La Chanfainita.<\/p>\n\n\n\n<p>Otra vez, como en anteriores ocasiones, debemos mencionar la influencia de una cultura que cobr\u00f3 importancia ya con los colonos instalados en Lima: Los afroperuanos fueron quienes nos dejaron la costumbre de incluir menudencias y tripas en esta cocina que tanto amamos y ostentamos en las mesas peruanas. A<strong>s\u00ed como hicieron con los anticuchos y chonchol\u00eds, el bofe mezclado y bien aderezado con aj\u00ed panca y hierbas adquiri\u00f3 un particular sabor y se adicion\u00f3 a un festival de potajes<\/strong>, considerados ex\u00f3ticos, fuera de nuestras fronteras.<\/p>\n\n\n\n<p>Y no podemos dejar de mencionar el estrecho v\u00ednculo que este tipo de gastronom\u00eda tiene con el modo de ser del peruano heredero de la cultura negra.&nbsp; Sabor y color que estampan en todo lo que signifique cotidiano. Caracter\u00edsticas que no escapan a la alegr\u00eda, al salero y al gusto tan particular que tienen los morenos, zambos y negros de nuestro Per\u00fa.<\/p>\n\n\n\n<p>Vaivenes de una cultura que entremezcl\u00f3 el dolor de la lejan\u00eda y la esclavitud, contrastada con la alegr\u00eda impuesta a s\u00ed mismos para poder sobrevivir.&nbsp; Rasgos de una historia, que hoy \u2013varios siglos despu\u00e9s- se traducen en una convivencia agradable, rica, diferente. La m\u00fasica, la cocina, el arte, se fusionan cuando de la cultura afro peruana hablamos, todo est\u00e1 relacionado y&nbsp; felizmente vigente.<\/p>\n\n\n\n<p>Y la Chanfainita, nuestro plato del d\u00eda ah\u00ed presente, pero hoy con un matiz especial.\u00a0 Pues aunque ya lo conoc\u00eda, las letras que imprimo en este momento revisten una connotaci\u00f3n m\u00e1s negra que de costumbre, negra por la alegr\u00eda, por lo cimbreante, por lo espont\u00e1neo de su significado.<strong> Negra, porque entre land\u00f3s y zamacuecas me lo volvi\u00f3 a presentar alguien a quien dedico esta nota.\u00a0 Mariela, amiga, por las chanfainitas, frejoles y carapulcras que compartimos, por la m\u00fasica que dejaste, por el repique del caj\u00f3n, aqu\u00ed est\u00e1 la negrura con la que acompa\u00f1o mi cr\u00f3nica&#8230;<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>UN HUARIKE DE TANTOS<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Lince, las dos de la tarde, de un invierno del a\u00f1o 2006, una ma\u00f1ana de arduo trabajo preced\u00eda el hambre que llev\u00e1bamos a cuestas. Para quienes conform\u00e1bamos el grupo que se dispon\u00eda a almorzar: Algo criollo, picantito, jugoso, era la elecci\u00f3n en consenso y no hab\u00eda vuelta atr\u00e1s. Nos agolpamos como pudimos en un taxi y en menos de 10 minutos ya est\u00e1bamos frente al lugar. M\u00e1s de una expresi\u00f3n de sorpresa se dibuj\u00f3 en nuestros rostros, un lugar peque\u00f1o, \u00abun huarique\u00bb, con gente que entraba y sal\u00eda, autos estacionados, improvisada banqueta y mesa en la entrada y dos pasos m\u00e1s all\u00e1, varios ansiosos pugnando por ingresar, nos sumamos a la pugna.<\/p>\n\n\n\n<p>Enseguida platos hondos \u2013de esos que sirven la sopa en casa- humeantes, con innumerables trozos cuadrados de bofe y papas, nadando en un ligero y arom\u00e1tico jugo colorado -entre los que algunos motes de ma\u00edz asomaban tambi\u00e9n haci\u00e9ndoles compa\u00f1\u00eda- se posaron frente a nosotros y sin mediar palabra, fuimos absorbidas por el aroma c\u00e1lido y tenuemente picante de la \u00abmejor Chanfainita de Lima\u00bb.&nbsp; Un refrescante vaso de chicha morada calmaba los ardores y calores por instantes, pero el sometimiento a este af\u00e1n era mejor que cualquier paliativo.<\/p>\n\n\n\n<p>Concentrada en mi plato, no me hab\u00eda percatado del ambiente que me rodeaba. En un descanso obligado, esperando la min\u00fascula cuenta observ\u00e9 detenidamente el entorno. Nadie podr\u00eda imaginar que dentro de aquel lugar, deportistas, artistas, periodistas y hasta congresistas hab\u00edan saciado sus antojos. Desde la hora que se abre la puerta, al promediar las seis de la ma\u00f1ana, el desfile es incesante. Taxistas madrugadores reponen energ\u00edas para seguir su marcha. Nosotros, ese d\u00eda, seguimos la nuestra, con la promesa de volver&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p>La creatividad de qui\u00e9nes tuvieron en sus manos la tarea de transformar un pedazo de bofe, en esta delicia, se proyecta ahora hacia todo el Per\u00fa. La Chanfainita no es exclusividad de la costa, nuestra ocasional anfitriona aprendi\u00f3 la receta en su tierra, de las ense\u00f1anzas de su madre, en un pueblito cuyo nombre desaparece del mapa interno de Arequipa. Nuestra riqueza gastron\u00f3mica es muestra de la heterogeneidad en que vivimos, donde mestizos, negros, cholos, mulatos, selv\u00e1ticos, coste\u00f1os aportan lo que tienen y lo ponen en vitrina, para que el mundo observe, admire y consuma, lo que tenemos para ofrecer.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Cecilia Portella Morote Nunca \u00abcomer bien\u00bb se experimenta tan cerca de las mayor\u00edas, como cuando de este plato se<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":10373,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"colormag_page_container_layout":"default_layout","colormag_page_sidebar_layout":"default_layout","footnotes":""},"categories":[12],"tags":[2428,181,532],"class_list":["post-10372","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-articulos","tag-chanfainita","tag-cocina-peruana","tag-periodista-cecilia-portella"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/lacuevadedominguez.net.pe\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/10372","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/lacuevadedominguez.net.pe\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/lacuevadedominguez.net.pe\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/lacuevadedominguez.net.pe\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/lacuevadedominguez.net.pe\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=10372"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/lacuevadedominguez.net.pe\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/10372\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":10375,"href":"https:\/\/lacuevadedominguez.net.pe\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/10372\/revisions\/10375"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/lacuevadedominguez.net.pe\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/10373"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/lacuevadedominguez.net.pe\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=10372"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/lacuevadedominguez.net.pe\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=10372"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/lacuevadedominguez.net.pe\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=10372"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}