{"id":5517,"date":"2017-12-28T12:08:26","date_gmt":"2017-12-28T12:08:26","guid":{"rendered":"http:\/\/lacuevadedominguez.com\/es\/?p=5517"},"modified":"2018-05-29T21:46:29","modified_gmt":"2018-05-29T21:46:29","slug":"una-picana-que-cierre-el-ano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/lacuevadedominguez.net.pe\/index.php\/2017\/12\/28\/una-picana-que-cierre-el-ano\/","title":{"rendered":"Una picana que cierre el a\u00f1o"},"content":{"rendered":"<p><em><strong>Por: Cecilia Portella Morote<\/strong><\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Los platos que acostumbramos servir en la mesa navide\u00f1a, tienen -casi siempre- la particularidad de un sabor dulz\u00f3n como guarnici\u00f3n. En gran parte del mundo, los frutos secos, los pur\u00e9s y compotas, el chocolate caliente, o los mazapanes; se encargan de esa labor. En Bolivia, pa\u00eds b\u00e1sicamente altipl\u00e1nico, se mezclan varias sensaciones en un solo bocado&#8230;<\/p>\n<p>Mientras en esta parte del hemisferio americano, las fiestas de fin de a\u00f1o coinciden con el inicio del verano, sucede todo lo contrario en Europa y gran parte del oriente, donde el invierno y la nieve se apoderan de calles, ciudades y cotidianeidades. \u00a0Pero aunque lo que mencionamos no constituye ninguna novedad, s\u00ed lo es la costumbre de lo que comemos en esta \u00e9poca del a\u00f1o.<\/p>\n<p>Tomar chocolate caliente acompa\u00f1ando la cena en pa\u00edses como el nuestro que superan los 25 calurosos grados de cualquier noche de verano o comer un pionono helado con los vidrios de las ventanas empa\u00f1adas por el fr\u00edo europeo, son experiencias que trasgreden toda l\u00f3gica, pero que se han asentado como costumbres en estas dos realidades.<\/p>\n<p>Ni el fr\u00edo ni el calor han logrado hacer que estas costumbres se desarraiguen o pierdan vigencia. As\u00ed tambi\u00e9n, el dulce y el salado han encontrado cabida en una misma mesa, y muchas veces hasta en el mismo plato. Todo puede suceder en la noche de Navidad o en la cena de Noche Vieja.<\/p>\n<p>Bolivia, por ejemplo, un pa\u00eds de contrastes, con climas diversos, geograf\u00eda accidentada y una cultura milenaria, muy caracter\u00edstica de la Am\u00e9rica andina, ofrece en su mesa navide\u00f1a un plato de <strong>picana<\/strong>, infaltable y oportuno para la ocasi\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>EXPERIMENTANDO OTROS SABORES<\/strong><\/p>\n<p>Sabores contrastados en un plato que se confunde entre el aroma picante del aj\u00ed o locoto y las emanaciones dulcetes de peras y pasas bien cocidas, caracter\u00edstico plato de la Nochebuena boliviana, <strong>una sopa de varias carnes<\/strong>, aromatizada basicamente con hojas de laurel, bien provista de verduras y especias, a la que se agrega vino, pimienta negra y en algunos casos hasta cerveza.<\/p>\n<p>Las peras y pasas, dependiendo de la demanda familiar, juegan un papel importante en su presentaci\u00f3n. Los sabores frescos de verduras como zanahorias, nabo o cebollas ofrecen el descanso obligado al comensal mientras decide por cu\u00e1l de los trozos de carne de pollo, cerdo o vacuno empezar. \u00a0El caldo, compuesto gracias a las hierbas y producto del hervor de todas estas carnes, tiene un sabor particular, que se acent\u00faa con los chorros de vino y cerveza vertidos previamente al servicio de los platos.<\/p>\n<p>La noche del 24 de diciembre, casi siempre minutos antes de las doce, paralizamos nuestras actividades, hacemos un silencio obligado en recuerdo de quienes no est\u00e1n a nuestro lado, por el motivo que fuere. Nos hermanamos en un abrazo, deseando en el interior de nuestro ser solo paz, tranquilidad y amor. Nos sentimos estrechados a trav\u00e9s de las fronteras, en este mundo que ya no las tiene, gracias a que el planeta se ha sintetizado a un simple clic. \u00a0Y gracias a ello, tenemos la posibilidad de probar otros sabores, experimentar otras sensaciones y acercarnos a otras costumbres\u2026<\/p>\n<p>La mesa navide\u00f1a no ha dejado de tener pavo, pollo o cerdo; tampoco ha reemplazado los frutos o desechado las compotas: mi mesa navide\u00f1a tambi\u00e9n ha probado otros sabores, que aun pese al calor que ya agobia o frente a los contrastes de sabores y texturas, ha cruzado el umbral de lo tradicional para embarcarse en una novedosa aventura que desea seguir experimentando.<\/p>\n<p>Como en casi toda Am\u00e9rica, la gastronom\u00eda recibi\u00f3 influencia for\u00e1nea. Fusiones que alimentaron pueblos a lo largo de toda su historia, elementos ind\u00edgenas y b\u00e1sicamente europeos, que encontraron la uni\u00f3n perfecta y se reprodujeron para sustentar una alimentaci\u00f3n nutritiva, pero tambi\u00e9n con sabor. T\u00e9cnicas de preparaci\u00f3n que fueron aprendidas, pero que a su vez, tambi\u00e9n compartidas, sirvieron como un trueque impl\u00edcito entre ambos continentes.<\/p>\n<p>Tanto en Am\u00e9rica como en Europa, muchas masitas como los bu\u00f1uelos, rosquillas remojadas en miel; panetones hechos en casa, con pasas, frutas y almendras; adem\u00e1s de sopaipillas, tamales, bocados dulces, parecidos al alfajor, mazapanes, pecanas, churros, adem\u00e1s de vino, champ\u00e1n y cava, que son las bebidas que acompa\u00f1an este derroche de sabores variados, en donde hasta el chocolate, tiene su espacio ganado; tienen en las mesas navide\u00f1as un escenario inmejorable para su exhibici\u00f3n y disfrute. Y en esta mesa tiene tambi\u00e9n un lugar, la picana boliviana.<\/p>\n<p>Y con ello ah\u00ed, las tradiciones y costumbres de pueblos antiguos, con historias propias. No hay pa\u00eds que no las tenga, est\u00e1n tan adheridas a su piel, que casi se funden en su extensa geograf\u00eda. Por ello aprovecho, antes que acabe este a\u00f1o, unir a trav\u00e9s de nuestras costumbres gastron\u00f3micas, a todos los pa\u00edses y lo que es mejor, a su gente, pues a trav\u00e9s de nuestras culturas es que aprendemos a conocernos, tolerarnos y entendernos mejor.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>Foto: CochaBomba<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Cecilia Portella Morote &nbsp; Los platos que acostumbramos servir en la mesa navide\u00f1a, tienen -casi siempre- la particularidad de<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":5521,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"colormag_page_container_layout":"default_layout","colormag_page_sidebar_layout":"default_layout","footnotes":""},"categories":[5],"tags":[],"class_list":["post-5517","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-recomendados"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/lacuevadedominguez.net.pe\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5517","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/lacuevadedominguez.net.pe\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/lacuevadedominguez.net.pe\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/lacuevadedominguez.net.pe\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/lacuevadedominguez.net.pe\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5517"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/lacuevadedominguez.net.pe\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5517\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":6338,"href":"https:\/\/lacuevadedominguez.net.pe\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5517\/revisions\/6338"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/lacuevadedominguez.net.pe\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/5521"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/lacuevadedominguez.net.pe\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5517"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/lacuevadedominguez.net.pe\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5517"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/lacuevadedominguez.net.pe\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5517"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}