Aprendamos algo más sobre el Prosecco

Por: René García Valdés

Hay tendencias locales que traspasan sus fronteras y se convierten en influencias gustativas nacionales e internacionales. Tal es el caso del Prosecco, vino italiano cuyos aromas y sabores han conquistado paladares aquí, allá y acullá.

La razón principal de su gran aceptación estriba en sus aromas sutiles o expresivos de frutas de climas fríos tales como manzana y pera, de cítricos como limón fresco, lima, toronja, mandarina, que aportan un gran frescor en boca, o notas florales enunciadas en lirios y flores de sauco, que complacen los múltiples gustos de aficionados y amantes del vino en general. Frutas, flores y reminiscencias minerales y herbáceas hacen del Prosecco un vino distintivo.

Los aromas y sabores presentes en el Prosecco en conjunción impactan al paladar con matices de acidez medio alta, característica multipropósito que permite que se disfrute a través de una copa en casa, reunidos con amigos e incluso para preparar excelentes cocteles sin tener una maestría en el oficio. Pero también puede acompañar una gama de preparaciones culinarias como coctel de camarón, ensalada caprese u otras ensaladas frías de pastas.

Incluso algunos deliciosos platos japoneses pueden maridar bien con el producto. Únase a esto su relativo bajo nivel alcohólico, tendencia principal de consumidores de bebidas en la actualidad. Sin embargo, si hablamos de armonía hay que tener presente la cremosidad mayor o menor a partir de las versiones (tranquilo, frizzante o spumante) con que se elabora.

  • La versión spumante, la más popular de las tres, aporta buenos niveles de cremosidad dado el método granvás, llamado también Charmat o Martinotti, que consiste en una segunda fermentación en grandes tanques o autoclaves.
  • La versión frizzante, término italiano que se aplica a un vino ligeramente efervescente, con mucha menor presión que un spumante, nos permite degustar un producto con cosquilleo refrescante en boca, muy agradable, sin que rebase los límites de una percepción ligera.

La responsable de todo este espectro de bondades aromáticas y gustativas es la variedad de uva blanca glera, un sinónimo anterior de la variedad de uva blanca prosecco que se tomó como nombre oficial de la uva en 2009 cuando la denominación de origen calificada y garantizada (DOCG) Conegliano- Valdobbiadene Prosecco pasó a ese estatus superior en la ley del vino italiano y se reservó el nombre de Prosecco solo para identificar al vino.

Una nota curiosa: en la denominación de origen calificada, Colli Euganeise utiliza el término serprino como sinonimia y no glera como es mayoritario en los demás territorios.

No solo es el territorio de Conegliano- Valdobbiadene el que se especializa en la elaboración de este producto en Italia. Lo acompaña la denominación Asolo Prosecco en el mismo Véneto y existe una categoría interregional que comparte esta mencionada región con Friuli-Venezia Giulia con igual nombre del vino: Prosecco. Dada esta interregionalidad, la denominación Prosecco es la más extensa de todas las que elaboran este vino, incluso es la zona vitivinícola más amplia de toda Italia.

Es oportuno hablar de las tipologías generales del Prosecco. Estas son brut nature, brut, extra dry (la más popular) y dry. Paradójicamente, aunque tengan en etiqueta los términos extra dry y dry, en realidad no son tan secos en boca pues el primero tiene un rango entre 12 y 17 gramos de azúcar por litro y el segundo entre 18 y 32, notas dulces de sutiles a más perceptibles a gusto del consumidor. En las categorías brut nature y brut no se aprecian estas sensaciones dulces.

Por suerte ya es posible degustar la versión de Prosecco Rosé. Autorizado por ley en 2020, para elaborar este espumoso rosado se permite la mezcla de la variedad roja pinot nero con la cepa blanca principal glera, pero manteniendo la participación mayoritaria de esta última con un mínimo del 85 % en el corte. El color rosado de este vino se logra mediante la pigmentación natural contenida en la piel de la uva tinta. Este espumoso tiene como mínimo 60 días de crianza y sale al mercado en versiones brut nature y extra dry solamente.

Reza el adagio en latín De gustibus et coloribus non est disputandum que hoy se dice de diferentes formas en el habla coloquial. Para mí, la preferencia por el gusto y los colores del Prosecco no es discutible.

Fuente: Excelencias Gourmet

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