Trucos para no llorar al cortar cebollas

Todos nos hemos preguntado al menos una vez en la vida cómo no llorar al cortar las cebollas. ¿Cuántas veces te ha pasado que estás picando una cebolla muy fina para preparar el sofrito perfecto y terminas llorando como un niño que se ha caído del columpio? Seguro que muchas veces… ¡hasta puede que todas!

¿Por qué lloramos al picar o cortar cebollas?

La razón del lagrimeo es la irritación de las mucosas nasales al inhalar la alinasa, una sustancia que se desprende al cortar las capas de la cebolla y que produce la emisión de una molécula irritante llamada syn-propanotial-S-óxido o propanotial. Esta molécula que es un aceite esencial sulfurado, es muy volátil y se capta por la nariz al respirarla. Normalmente esta emisión suele tener un radio pequeño de alcance, de unos 50-90 cm aproximadamente.

Al respirar el propanotial, su acción irritante provoca que nos lloren los ojos o incluso nos sintamos mal y tengamos que salir de la cocina. Este fenómeno químico se produce porque los ojos se protegen de forma natural de las sustancias irritantes que hay dentro de la cebolla.

Ahora que hemos identificado el problema, ha llegado el momento de averiguar cómo cortar la cebolla sin llorar. Hoy te vamos a mostrar 5 trucos infalibles sobre cómo dejar de llorar con la cebolla.

El cuchillo

Lo primero que tenemos que entender que es muy importante contar con un buen cuchillo para no llorar. Si hacemos un corte fino y preciso desgarraremos menos capas de cebolla que si usamos uno poco afilado que al cortar machaque, desgarre o aplaste la capa que corta.

Humedece bien la hoja con agua antes de cortar la cebolla. Asegúrate de que el cuchillo esté bien afilado, de esta forma podrás cortar la cebolla más rápido sin que emita sus sustancias irritantes. Procura no cortarte porque en ese caso ningún truco impedirá que llores.

Siempre conviene utilizar un cuchillo cebollero de buena dimensión, ya que los cuchillos grandes consiguen penetrar en las distintas capas de la cebolla sin machacar su pulpa y en consecuencia, sus jugos no se dirigen con tanto impulso hacia nuestras mucosas.

También es fundamental estar algo separados del cuchillo para evitar estar en el radio de alcance de las emisiones que hará la cebolla. Es importante que no haya corrientes de aire o los volátiles nos alcanzarán igual por mucho que nos alejemos.

La tabla

Cortar la cebolla en una mesa, o sobre la encimera, nos obliga a inclinar el cuerpo hacia adelante, de modo que exponemos los ojos a las emanaciones de sulfóxido. En cambio si cortamos en una tabla, la elevación que esta supone nos obliga a echar el cuerpo atrás, aparrando los ojos del gas irritante. Por otro lado, mucho mejor si la tabla es de resina por que en las de madera los jugos del corte pueden introducirse en los poros y se hacen más difíciles de lavar.

El agua

El primer truco para cortar cebollas sin llorar es pelar la cebolla, partirla por la mitad y sumergirla en agua fría unos minutos. Saca la cebolla del agua, sécala y córtala. ¡Verás como no lloras!

Corrientes de aire

Las corrientes de aire pueden llevarse las emanaciones de sulfóxido a otro lugar, pero para ello tienen que ser lo bastante potentes, y entonces resultarán incómodas. En cambio si son débiles lo que harán es favorecer más emanaciones porque estarán continuamente desaturando la atmósfera inmediata y enviándonos los gases directamente a la cara. Mejor cortamos en un lugar bien aislado.

El vinagre

El vinagre también es un aliado estupendo contra las lágrimas de la cebolla. Pela la cebolla y sumérgela en una fuente llena de vinagre blanco durante 10 minutos. Pasado este tiempo en remojo, saca la cebolla, sécala con papel de cocina y córtala tranquilamente.

El frío

Las sustancias irritantes en este producto pierden potencia si esta última está muy fría, así el gas es menos volátil y normalmente o no se desprende o se desprende mucho menos. Mete la cebolla en el congelador durante 5 minutos o en el frigorífico durante 10 minutos y verás como no lloras más.

Las gafas

En América han modificado las cebollas genéticamente para que no hagan llorar. Pero si te encantan las cebollas de tu huerto o de tu frutería de confianza, tendrás que comprarte unas gafas para pelar cebolla. Póntelas cuando vayas a cortarla si no te apetece llorar.

Fuente: Finedining Lovers, Directo al paladar, El Diario (extraído de Excelencias Gourmet)