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Suspiro a la Limeña, coqueteo de mujer

Por: Cecilia Portella Morote

Y entre limeñas nos entendemos…

De suavidad incomparable, logra conquistar desde la base de un manjar blanco hecho con yemas, contrastado con la blanca corona de claras que ostenta garbosa. Sobresale entre otras, se muestra pura, atrae miradas e inspira palabras de amor. Las demás la miran, se sabe bonita, elegante, ingenuamente coqueta, graciosa, delicada…

Y aunque se crea que manos conventuales dieron origen a sus delicias, otros autores mencionan una importante influencia islámica, sin dejar de resaltar la nobleza de su cuna. Aparece inicialmente como Manjar Real del Perú en el Nuevo Diccionario Americano de Cocina de 1868 (1)  y –al parecer- es esa su primera entrada en escena.  Se dice también que es al poeta José Gálvez, a quien debemos la peculiaridad de su nombre. Las razones, saltan a la vista y también al paladar: «Suave y dulce como el suspiro de una mujer» (2).

Pero como lo nuestro es seguir planteándonos preguntas, buscando –a veces- innumerables respuestas, ensayamos la posibilidad de otras hipótesis y encontramos una que corrobora su distinguido origen, según lo sostiene la maestra investigadora Gloria Hinostroza en sus incontables escritos, pero sobre todo a través de la voz de sus discípulos, que recuerdan la magistral paciencia de sus enseñanzas, y también la pasión desmedida por su trabajo…

DE CLARAS Y YEMAS

La única regla para que el Suspiro a la Limeña, o Suspiro Limeño, como también se le llama; sea considerado como tal, es ubicando el orden de sus dos importantes razones de ser: El manjar blanco de yemas abajo y el merengue, encima, marcando sus distancias.

Según investigaciones de Gloria Hinostroza, una fastuosa boda celebrada en 1894 dentro de la distinguida sociedad huaracina, fue el escenario del nacimiento de tan exquisito y fino postre.  Doña Lucia Ruiz Huidobro del Rio, ex novicia, aprendió los buenos oficios de la repostería y pastelería en ambientes conventuales y al decidir abandonar los hábitos se llevó consigo los mejores secretos en este arte.

Secretos que develó el día de su boda, donde hizo gala de sus mejores artes, según cuenta la crónica «Pinceladas Huaracinas» con firma del dramaturgo Octavio Hinostroza Figueroa. A pesar de este pasaje originado en el seno de una familia ancashina, el Suspiro es un postre limeño, se podría decir que es el símbolo de la dulzura de nuestra Lima de todos los tiempos.

ESPOLVOREANDO CON CANELA

Y ¿cuál es la mejor forma de presentar un suspiro? Si se trata de porciones individuales, las copas son las mejores formas de exposición, de Martini o de Vino, indistintamente. También las hay en vaso, para una presentación un poco más cotidiana. Sin embargo, cuando se prepara en casa y hay que engreír a toda una familia, lo mejor es el pírex y aunque en el momento de hacer la repartición haya problemas de forma y tamaño, el sabor sigue siendo el mismo y el deseo de compartir es el mejor regalo. 

Lima es dulce desde tiempos inmemoriales y el Perú por extensión. En la historia repostera de nuestra ciudad, nombres como ranfañote, mazapán, picarones, dulce de camote, arroz zambito, arroz con leche y mazamorra morada, marcan la diferencia frente a otras ciudades. Me atrevería a decir que la influencia española y mora por añadidura, con su canela, clavo de olor, jerez, oporto y otros detalles se sumaron a nuestra caña de azúcar e hicieron maravillas.

La comparación de este postre con la mujer limeña tiene unos ingredientes tan reales que podría afirmar que la forma ideal de prepararlo es tomándose el tiempo suficiente para conquistar sus formas: Hay que engreírla, cortejarla, tratarla suavemente… Es la única manera que su coquetería y dulzura puedan ser compartidas para quienes deseen probar sus exquisiteces. Manjar blanco y merengue, clara y yema, blancura y mestizaje, más que colores, mezcla de matices que se complementan, que se completan…

(1) http://blogs.periodistadigital.com/entrefutbolyvinos.php/2006/10/15/p5026

(2) http://www.cronicaviva.com.pe/content/view/28352/143/

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