Si eres un amante del vino…

El vino es una bebida muy recurrente en reuniones de amigos y familiares, comidas de trabajo, celebraciones, etc. La manera en la que se sirve y se consume el vino ha ido evolucionando a través del tiempo hasta llegar a unos niveles de perfeccionamiento extraordinarios. La temperatura a la que servimos el vino, el descorche o la elección de la copa adecuada influyen en la posterior percepción que tendremos del producto y permitirá aprovechar al máximo todas sus cualidades, y armonizarlo correctamente. En esta ocasión te ofrecemos algunos consejos para servirlo como un profesional.

Seguir el orden marcado por el cuerpo del vino

Como norma general se sirven siguiendo una progresión básica que irá desde el más ligero al de mayor cuerpo. No sólo importa el maridaje, el cuerpo del vino que vamos a servir nos dará la pauta. Por ejemplo:

  • blancos → rosados → tintos
  • jóvenes → crianzas → reservas
  • secos → abocados → dulces

Todos ellos serían órdenes lógicos basados en el cuerpo del vino, ya que a mayor color, crianza o azúcar un vino siempre poseerá más residuo seco y por tanto será más corpulento.

Huelga decir que la regla anterior siempre estará supeditada al maridaje, ya que si, por ejemplo, en la mesa se sirve un único plato o dos de armonía similar, con un único vino será suficiente.

Elegir la copa correcta

No vale cualquier copa que tengamos por casa, la regla de oro es que deben ser ligeramente cerradas en su parte superior para que los aromas no se escapen y poder apreciarlos, tanto en tranquilos como en vinos espumosos.

Además, es capital que tenga un tallo largo, y siempre se debe sujetar la copa por él, para no calentar el vino al cogerla.

Es importante también que estén limpias, sean grandes y el cristal sea liso sin tallados o serigrafías excesivas. También resulta capital que sean finas, preferiblemente de cristal y en caso de ser de vidrio que este sea de muy bajo espesor.

Por último, hay que seleccionar la copa correcta para cada tipo de vino, no es lo mismo una gran copa para el vino tranquilo, que un pequeño catavinos para los generosos o una tulipa para los espumosos.

Todo esto influye directamente sobre el sabor en boca del vino que sirvamos.

Descorchar correctamente la botella

Salvo en los espumosos, la botella nunca se debe mover al descorcharla, lo que se mueve es nuestra mano y el sacacorchos. Nunca se debe descorchar una botella en el aire, debemos mantenerla sobre una mesa o superficie estable en todo momento e introducir un sacacorchos de calidad en la mitad del corcho para su correcta extracción. La punta del tirabuzón no debe sobrepasar por el lado opuesto del corcho, ya que podrían caer restos al vino.

Los expertos suelen darle un pequeño giro al corcho antes de quitarlo para que entre algo de aire y sacarlo con mayor facilidad. Recuerda que siempre hay que limpiar la boca de la botella tras abrirla, para retirar restos. En este artículo puedes leer más acerca de cómo abrir un vino tranquilo.

En los espumosos, como es lógico, no se usa sacacorchos.

Para abrir un espumoso primero debes retirar la cápsula (si hay) con el abrefácil del fabricante, o bien cortándola. Seguidamente se retira el alambre (morrión) y se sujeta simultáneamente el tapón con el pulgar para evitar un accidente. Desde este momento deberás tener siempre sujeto en todo momento el tapón. Gira despacio la botella, manteniendo firme el tapón y no al revés (no gires el tapón). Desliza suavemente el tapón para que entre algo de aire y poder abrirlo con suavidad.

Por último, la regla de oro: el ruido. Al abrir una botella de vino, sea cual sea, siempre debes sacar su tapón haciendo el menor ruido posible y sin derramar una sola gota. Serás un verdadero experto cuando consigas abrir un vino, tranquilo o espumoso, sin hacer nada de ruido.

Alcanzar la temperatura exacta

Lo normal es que los vinos expuestos a temperaturas altas potencian el alcohol y los servidos a muy bajas camuflan los aromas, por lo que debemos tener mucho cuidado a la hora de servirlos, ya que cada uno tiene su temperatura ideal para ser disfrutado en su máximo esplendor.

De hecho, algo que a muchos les puede parecer trivial, como es controlar la temperatura, puede hacer que el vino pierda todo su sabor. Y por el contrario, sirviendo el vino a su temperatura óptima, incluso un vino mediocre puede llegar a sorprender. El efecto de la temperatura en el vino es muchas veces subestimado pero supone una gran diferencia a la hora de degustar un vino.

Y aunque hay quien cree que los tintos se sirven del tiempo y los blancos fríos, esto no es cierto del todo, ambos se pueden servir frescos y también del tiempo a una temperatura nunca muy alta, con una cierta tendencia a estar fresquitos, para acertar.

Hoy en día resulta difícil dar una medida estándar para servir la cantidad adecuada en una copa. Las medidas de las copas han cambiado y apenas se guardan estándares

Una norma, más o menos general, sería llenar un tercio de la misma, siendo incluso menor si se trata vinos blancos, para que no se calienten.

Aunque si las copas son más pequeñas, como las de espumosos o generosos, puede llenarse más cantidad.

Temperatura recomendada de consumo

  • Cavas y espumosos 6°-8°C
  • Blancos jóvenes, finos, manzanillas 7° -10°C
  • Blancos de crianza, añejos 9° -12°C
  • Claretes y rosados 10° -12°C 
  • Tintos jóvenes 15°-16°C
  • Tintos de crianza 16°-17°C
  • Tintos reserva y gran reserva 17°-18°C
  • Dulces 7°-9°C

Orden de servicio en mesa

La norma dice que hay que comenzar por la izquierda, siendo servidos primero los mayores, luego las mujeres, posteriormente los hombres, situándose por detrás a la derecha del comensal, la botella nunca debe tocar la copa.
Además la copa no debe sujetarse nunca en la mano. La copa debe permanecer en la mesa y no debe tocarse mientras se sirve.
Por último, y no por ello menos importante, es colocar las copas en la mesa. Convendrá respetar algunos principios básicos para que la disposición de la mesa sea lo más adecuada posible. Coloca las copas delante y a la derecha, más o menos sobre los cuchillos.
Si vas a servir un único vino, dos copas serán suficientes: una para el vino y otra para el agua. El agua siempre a la izquierda.

Fuente: Vinetur (extraído de Excelencias Gourmet)

Foto: Cecilia Portella Morote

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